Figura clave en el desarrollo del arte abstracto en América Latina, el limeño falleció a los 92 años junto a su esposa, Lila Yábar, en un accidente doméstico

Ciudad de México (N22/Redacción).- Colorida y con guiños a las culturas autóctonas de América, la obra del peruano Fernando de Szyszlo jugó un papel relevante en la transición hacia la modernidad de Perú, país que lo vio nacer un 25 de julio de 1925. Su trabajo, que abrevó de la obra del mexicano Rufino Tamayo, lo situó como una figura clave en el desarrollo del arte abstracto en América Latina. Lamentablemente, el pintor perdió la vida ayer lunes, a los 92 años, junto a su segunda esposa, Lila Yábar, en un accidente doméstico, según se informó en diferentes medios.

Para De Szyszlo si bien la pintura daba sentido a su existencia, como escribió en su libro La vida sin dueño, publicado en 2016 por Alfaguara y este año por Taurus, su convicciones políticas y la lectura, apuntalaron también su quehacer diario. Entrañable amigo de Mario Vargas Llosa, con quien formó parte del movimiento político Libertad, el limeño es considerado el primer pintor abstracto en Perú. Estuvo casado con la poeta peruana Blanca Varela; junto a ella frecuentó el círculo de intelectuales de la ciudad durante los años cuarenta entre los que se encontraban también exiliados españoles como León Felipe, Pedro Salinas, Margarita Xirgu, María Casares o Rafael Alberti.

Como la mayoría de los artistas de su generación, estuvo en el París de 1949, el punto de ebullición del arte moderno, donde entabló amistad con Octavio Paz y conoció también a Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Wilfredo Lam, André Breton, Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre. A finales de los ochenta, cuando ya llevaba más de tres décadas viviendo en Lima de forma permanente, se casó con Lila Yábar; ya estaba divorciado de Blanca Varela. Fue uno de los artistas que contribuyó a la llegada de la modernidad a su país a través de la arquitectura y las artes.