Anri Sala que ya había inaugurado una exposición en el Museo Tamayo, hace un par de días abrió una más en la galería Kurimanzutto, su segunda intervención en este espacio

Imágenes: Galería Kurimanzutto

Ciudad de México (N22/Ana León).- La relación entre imagen y sonido es analizada en All of a Tremble, la segunda exposición de Anri Sala en la galería Kurimanzutto. Ésta no guarda ninguna intención de establecer un diálogo con su actual exposición en el Museo Tamayo, Anri Sala, que examina la relación entre música e ideología política a través de dos videos que se yuxtaponen o se ofrecen en una proyección fragmentada;  sin embargo, recupera recursos y técnicas a las que el albanés vuelve en ésta y en la mayor parte de sus trabajos: la repetición, la economía de medios y el uso del lenguaje cinematográfico.

El espacio principal de la galería es ocupado por dos muros que tienden a la horizontalidad colocados frente a frente, separados un par de metros y unidos solamente por el cuerpo del espectador que conecta ambas imágenes y el sonido que se reproduce por medio de un par de cilindros portaforma que giran rasgando los dientes de un peine metálico reproduciendo así una melodía que nos envuelve en un loop de sonido e imagen. Cada cilindro –montados sobre los muros– lee las notas creadas por siluetas de metal con las figuras o fragmentos de las figuras que se imprimieron en el papel, es decir, no sólo vemos las imágenes, también las escuchamos; las melodías se repiten infinitas veces hasta que el cilindro es desactivado.

En el comunicado de la galería se lee: “la instalación opone visibilidad contra audibilidad para revelar en su convergencia una dimensión sensorial totalmente nueva”, pero no sólo eso, en la repetición contínua –de la imagen como del sonido– hay también una intención de abordar la duración del tiempo, el tiempo atravesado por el cuerpo del espectador e interpretado también por éste. El tiempo de la escucha (de las frases musicales), el tiempo del que observa, el tiempo de las imágenes en los muros: uno que se queda suspendido en la repetición y otro que se desvanece lentamente junto al patrón en un fade-out, el momento justo en que “una imagen se transforma en sonido y el sonido en imagen”.

El tema ya ha sido abordado por Sala en trabajos anteriores, en 2012 su pieza Clocked perspective ocupó la terraza del Museo Jumex. Un reloj a través del cual analiza “el tiempo en perspectiva” y que además marca la hora del lugar en el que se encuentra. En la sala principal de la Kurimanzutto, los muros de All of a Tremble (Encountre II y Delusion/devolution) no hacen referencia al tiempo de manera tan evidente, sino a través de un proceso de creación y transformación.