“Hemos avanzado en lo formal, en la acción practica no se avanzó nada, hay idiomas que se perdieron en estos 25 años, hay pueblos que fueron aniquilados y forzados a migrar”

Ciudad de México (N22/Karen Rivera). – “Lo que se ha hecho por la paz no es más que discurso: declaraciones, códigos, nuevas normas, pero no vemos acción, no vemos que eso influya en la vida de las personas o que revalore el ser humano”, comentó Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992.

Rigoberta Menchú fue la primera mujer indígena en ser reconocida con el Premio Nobel de la Paz.  A 25 años de esa conmemoración y a unos días de que el jurado del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia, anuncie el nombre del ganador del Nobel en esta categoría, la activista guatemalteca confía en que los ciudadanos, los pueblos organizados y el Estado, puedan cambiar el curso de la violencia a nivel mundial.

“Si el Estado no hace un esfuerzo por invertir en su paz, en educación, en un plan de cultura de paz, cualquier iniciativa está aislada de política pública. La interpelación que se necesita hacer es al Estado”.

Menchú recibió el Premio por los trabajos que realizó por la justicia social y los derechos de los indígenas y los niños de Guatemala. Con el dinero del galardón, creó una Fundación que lleva su nombre.

“Guatemala para mi es una cuna emblemática de delitos de lesa humanidad, de precedentes, de fortalezas de las víctimas, de recuperarse así mismo de la salud espiritual y nadie te ayudó a recuperarte, pero también la negación de los hechos, como la impunidad llega al extremo total de ser negada”.

Para Menchú, a pesar de que se han creado instrumentos y normas como el Día Mundial de los Pueblos Indígenas o el convenio 169, hay una deuda pendiente en el reconocimiento de esta población.

“Hemos avanzado en lo formal, en la acción practica no se avanzó nada, hay idiomas que se perdieron en estos 25 años, hay pueblos que fueron aniquilados y forzados a migrar”.

El peor enemigo de la sociedad contemporánea es el desconocimiento, en opinión de la activista porque

“La información fragmentada llega a las mentes humanas, y la gente supone que así es, entonces, dar por hecho sin tener la mayor información creo que es uno de nuestros rasgos de esclavitud contemporáneo”.