Einstein señaló que estos fenómenos sucedían tan lejos que serían imposibles de captar en la Tierra: LIGO lo ha hecho y se ha ganado el reconocimiento internacional

Ciudad de México (N22/Redacción).- En junio de este año los padres del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), Kip Thorne, Barry Barish y Reiner Weiss, científicos estadounidenses, ganaban el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica 2017, hoy este equipo se ha hecho con el Premio Nobel de Física 2017.

En 2016, estos investigadores, que trabajaron junto a un grupo internacional de científicos, anunciaron la primera detección de ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein cien años atrás: “de acuerdo a la teoría de la relatividad, las ondas gravitacionales son ondulaciones en el espacio-tiempo, el material del que está hecho el universo, que viajan a la velocidad de la luz y que son producidas por agujeros negros, estrellas de neutrones o supernovas. Einstein dijo que estos fenómenos sucedían tan lejos que serían imposibles de captar en la Tierra, pues como predijo, son ínfimas al llegar a nuestro planeta, pero los interferómetros de láser de LIGO pueden detectar cambios de posición equivalentes a la diezmilésima parte del diámetro de un protón lo que permite captar la señal original y determinar su origen”, comunicó en aquellos días el equipo del Observatorio.

Este martes el jurado ha reconocido a los científicos “por un descubrimiento que sacudió al mundo”, señaló Göran Hansson, secretario general de la Real Academia de Ciencias Sueca, al dar a conocer el fallo del jurado. Éste último ha señalado que Weiss recibe la mitad del premio y Thorne y Barish comparten la otra mitad por “su contribución decisiva en los detectores de LIGO y la observación de ondas gravitacionales”. Se reconoció, también, la labor de Weiss como pionero en el diseño de los primeros interferómetros láser y el trabajo realizado por seis décadas en el MIT al que se fusionó con el trabajo de Kip Thorne que trabajó en el diseño de dispositivos similares en el Instituto Tecnológico de California, dando origen a LIGO. Barry Barish estuvo a cargo de la construcción de los dos grandes interferómetros del proyecto construidos a tres mil kilómetros de distancia para maximizar las probabilidades de captar una señal. Éste último, señala la academia sueca, dio proyección internacional a esta investigación en la que participan mil científicos de veinte países.

La primera señal de una onda gravitacional fue captada por LIGO el 14 de septiembre de 2015, ésta fue producida por el choque de dos agujeros negros decenas de veces más masivos que el Sol; su onda expansiva viajó por el universo mil 300 millones de años antes de ser captada. Hasta el momento ha detectado cuatro señales de ondas gravitacionales.