Cuatro propuestas artísticas y curatoriales que muestran el trabajo de Carlos Mérida, Elisabeth Wild, Vivian Suter y Theo Mercier

Imagen: Fantasía, Elisabeth Wild / Museo Experimental El Eco

Ciudad de México (N22/Julio López).- El Museo Experimental El Eco inauguró cuatro exposiciones que se comunican y retroalimentan entre sí. La primera de ellas Brotan claveles las solapas, corre a cargo de la artista Vivian Suter la cual está conformada por pinturas de gran formato acomodas a manera de collage por su curador, Mauricio Marcin, que señala que si bien es esta una exposición de pintura “el público podrá ver que no es el típico acomodo del cual goza la pintura directamente sobre un muro, sino que hay un acoplamiento de las obras al sitio. En ese sentido, a pesar de ser pintura es una exposición hecha específicamente para este sitio”.

El collage es formalmente ocupado por la artista Elisabeth Wild en Fantasía, serie de trabajos en los que además utiliza acuarela, dibujo y grabado para desarrollar cada pieza. Sobre ésta y su proceso, Marcin explica que la artista “consigue revistas de arquitectura y de arte, las corta y las interviene y crea collages casi todos con una perspectiva de arquitectura creando, desde mi punto de vista, arquitectura fantástica.”

En torno a una plástica dinámica, es un pequeño homenaje a Carlos Mérida, pintor y escultor guatemalteco que en el año 1932 dirigió la Escuela Nacional de Danza y que realizó diferentes murales para la Unidad Habitacional Centro Urbano Benito Juárez. De las cuatro, la de Mérida ocupa una pequeña sala lateral del museo. Sobre ésta, David Miranda, su curador, precisa que “estamos utilizando o recuperando ese término para poder hablar del proyecto de integración plástica del conjunto urbano Benito Juárez, que se cayó con el sismo del 85 y, a partir de ahí, hacer una especie de cartografía de los proyectos de integración plástica de Carlos Mérida en diferentes partes del país.

El museo cierra su nueva temporada de exposiciones con Gold War Wall (Muro bélico dorado), creado ex profeso para este espacio por Theo Mercier, “es una colección de 300 máscaras que copia de libros de arte, copia las imágenes de estas máscaras de distintas épocas y de distintas culturas, todas asociadas a la guerra. Se producen en latón, en un taller en la ciudad de Oaxaca, que trabaja este material y eso conforma este gran mural dorado”, precisa Paola Santoscoy.

Las cuatro muestras estarán en exhibición del 9 de septiembre al 19 de noviembre de este año. Entrada libre.