Enemigo del pueblo, adaptación de la obra del escritor noruego hecha por el dramaturgo David Gaitán plantea un conflicto ético y moral en el territorio de lo público

Ciudad de México (N22/Salvador Perches).- Considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más ha influido en el teatro contemporáneo, Henrik Ibsen firmó con Un enemigo del pueblo, quizá su obra más controvertida. En Enemigo del pueblo, la versión que presenta la Compañía Nacional de Teatro, adaptada y dirigida por David Gaitán, los espectadores habitarán la contradicción de un conflicto ético y moral en el territorio de lo público y lo privado.

David Gaitán, actor, dramaturgo y director, explica sobre la adaptación del texto de Ibsen (1828-1906) publicado en 1882 que “el objetivo principal es acercarlo a este momento en este país con estas problemáticas por supuesto no es que el original no tenga esa posibilidad pero me interesa tomar todo lo que del original me funciona que es prácticamente todo y hacer giros para que el espectador pueda hacer una conexión directa con ciertas temáticas que a mi me parecen importantes que tienen que ver con la actualidad.”

Enemigo del pueblo sucede en una pequeña comunidad que festeja la construcción de un balneario local. Desde que se abrió todos tienen más dinero. El doctor del pueblo, Stockman, un hombre desagradable pero también inteligente, hace un descubrimiento complicado: las aguas del balneario están contaminadas. El alcalde del pueblo es el hermano del doctor, ambos saben de responsabilidad social. En la población sólo hay un periódico, todos confían en lo que ahí se publica. ¿Es posible que una pregunta tenga dos respuestas, aparentemente éticas, pero contradictorias?

En esta versión a mí me interesaba ponerlo como un tipo desagradable, de entrada, y obligar al espectador a tener una relación problemática entre lo desagradable que es el personaje el trato que tiene con otras personas, lo pesado de su accionar; problematizar esa certeza frente a un asunto que tiene que ver con salud pública como es defender que las aguas están contaminadas y exigir que se proteja a todo el que se meta ahí. Eso, yo entiendo que en el espectador hace un cortocircuito, es la búsqueda, y por tanto obligar al espectador a que converse sobre esto, problematice la realidad, que nos demos cuenta qué es lo que determina nuestros criterios a propósito del otro, qué tan rápido juzgamos al prójimo y a partir de qué.

La puesta en escena es actuada por Luis Rábago, Juan Carlos Remolina, Antonio Rojas, Amanda Schmelz, Astrid Romo y David Calderón, actores del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro; el diseño de vestuario es de Mario Marín del Río; el sonoro de Rodrigo Espinosa; el maquillaje y peinado de Maricela Estrada; y el de escenografía e iluminación de Alejandro Luna.

Enemigo del pueblo se estrena en el Teatro de las Artes y se presentará durante septiembre y hasta el primer fin de semana de octubre.