“El lenguaje es muy importante para designar un trabajo”, señala Guillermo Arriaga en una charla compartida con la escritora Lionel Shriver y Hanif Kureishi en el Hay Festival Querétaro

Ciudad de México (N22/Perla Velázquez).- La segunda edición del Hay Festival en Querétaro culmina este domingo. La periodista y escritora estadounidense Lionel Shriver, autora de Tenemos que hablar de Kevin; el director de cine y dramaturgo, Hanif Kureishi; y el cineasta Guillermo Arriaga, se reunieron en el Cineteatro Rosalío Solano para platicar con Ángeles González-Sinde sobre las adaptaciones e historias originales que han trabajado para cine.

A continuación compartimos con ustedes cada una de las opiniones al respecto.

Hanif Kureishi

El escritor de El buda de los suburbios explicó que llegó al cine y la literatura como todo lo que le ha sucedido en la vida, “por accidente”. Él se encontraba trabajando en el teatro y en la década de 1980, cuando Margaret Thatcher ascendió al poder del Reino Unido, el teatro en Londres era una escena muy viva. En esa década en Londres arrancó transmisiones un nuevo canal televisivo, Canal 4.

“No tenían nada de material, ni mucho menos escritores. Entonces era empezar de la nada y comenzamos con películas, pero con presupuesto para televisión. Era mediados de 1980 y ellos necesitan un escritor étnico. Aunque nunca había escrito una película marqué la casilla del escritor étnico. Entonces me pidieron que escribiera para ellos.”

“A mí nunca se me había ofrecido tanto dinero en la vida, entonces pensé que era un excelente trabajo. Me pagaron 20 mil libras. Mi padre me había dicho que yo nunca iba a llegar a ninguna parte como escritor. Él había decidido que yo debía entrar al negocio de las lavanderías porque era el que teníamos. Pero yo me negué y de forma sabía decidí que escribiría el guion para el Canal 4 y que iba a hacer sobre un tipo que dirigía lavanderías. Yo crecí en el sur de Londres y había muchos skinheads, por eso mi primera película fue sobre un tipo que dirige una lavandería con un skinhead gay, así fue como inicié”.

En 2017 Hanif Kureishi publicó su más reciente novela The Nothing, en donde el personaje es un director de películas muy viejo y enfermo que ve cómo su esposa está teniendo una aventura con un crítico de películas. Entonces él intenta evitar que su esposa lo deje y ahora está en una silla de ruedas.

“Tengo muchos amigos que son directores de cine y he pasado mi vida con ellos, pero hace algunos años creo que a principios de 1990 dirigí una película sobre mí mismo. Es inusual poder escribir bien y dirigir bien, porque estas son dos profesiones muy distintas.”

“Cuando dirigí películas pensé que era mejor ser escritor porque solo te sientas en tu casa todo el día y de repente te sientas a trabajar y tal vez escribas algo o tal vez no. No tengo deseos de ser director, pero como escritor en las películas eres un director de asiento trasero, tú no tienes las manos en el volante, alguien más lo tiene. Tú en el asiento de atrás siempre estás gritando, pero no hay respuesta porque lo que estás gritando será ignorado por el director y el productor”.

Lionel Shriver

Lionel Shriver es periodista y escritora. Actualmente está presentando The Mandibles, pero Tenemos que hablar de Kevin es quizás su novela más reconocida, después de que llegó a tener una adaptación para el cine. Durante su participación, la autora develó algunas opiniones que anteriormente no había mencionado sobre el trabajo que realizó la cineasta Lynne Ramsay.

“Estaba muy entusiasmada por hacer la película de Tenemos que hablar de Kevin. Eso fue mi primera reacción cuando vi la película. Fue un gran alivio porque había observado como libros que yo amaba habían terminado como películas que no soportaba. Los lectores con frecuencia sufren esa experiencia es un problema de autoría. Entonces estaba preparada para algo similar, una versión atroz de mi novela que me seguiría por todas partes.”

“Sin embargo, me sentí muy afortunada: el casting fue excelente, pero hubo un conjunto de pequeñas opiniones que tuve que guardármelas. Creo que es justo. Me da gusto que lo hice, porque alegar al respecto hubiera sido poco generoso y Lynne Ramsay merece mucho crédito por hacer el libro en sus términos y traer a la vida muchos aspectos de la novela. Ninguna película puede cubrir toda la novela, pero ahora que el tiempo ha pasado lo que crece en mi mente es la falta de satisfacción. Hay un número de situaciones que hubiera hecho diferentes.”

“Es un filme más artístico de lo que necesitaba ser, pudo haberse acercado más a audiencias con un tratamiento más mainstream. Me hubiera gustado ver más diálogo del libro. La película cobró vida haciendo diálogos iguales a los del libro. Incluso el director pensaba que eran las mejores escenas porque eran las que se utilizaron para el tráiler. Una de las cosas que me parecieron entretenidas en la promoción es que a Lynne la entrevistaron varias veces sobre la adaptación y me había consultado muy poco sobre este guion”.

El libro que se publicó en 2003 está escrito en formato de cartas, en palabras de la autora es “un epistolario”. Así que ella fue quien le sugirió a la directora que se cambiara el formato en el guion, “sólo tuvimos una o dos juntas y ahí fue cuando le mencioné que en la película no funcionaría este recurso”. Lynne aceptó su aportación. Sin embargo, cuando estaban en la promoción de la cinta, la directora mencionó que había sido su idea, “eso me hizo enojar mucho”, aseguró Shriver.

Guillermo Arriaga

Gran parte de la gente conoce a Guilllermo Arriga por su trabajo con diferentes cineastas. Él desarrolló los guiones de Babel y Amores Perros, ambas del ahora galardonado con el Óscar a mejor director, Alejandro González Iñárritu. Sin embargo, durante su participación aseguró que el adjetivo “guionista” no es la mejor palabra para describir a la persona que escribe una historia para película.

“Es una palabra muy peyorativa, no se entiende. Cuando escribes tú estás haciendo una obra para cine. Guionista se entiende como una persona que crea una guía para que alguien más haga la verdadera obra. Para mí, es ofensivo. El lenguaje es muy importante para designar un trabajo, si tú dices que alguien es un guionista estás diciendo que sólo es un creador de guías, no de obras y nunca te refieres al trabajo como: guía de teatro. Considero que es bastante despectiva para el trabajo de los escritores de cine.”

Un dulce olor a muerte fue el primer escrito que se adaptó de Guillermo Arriaga. La dirección corrió a cargo de Gabriel Retes en 1999. “Yo la había vendido con la idea que iba a ser Alfonso Cuarón el director, pero por algunos problemas creativos con quien había comprado los derechos de la novela no se concluyó el trato”. Este acto, comentó el director de cine, tuvo un mensaje para Retes: “soy su gran admirador de todas sus películas, menos de la que hizo conmigo”.

“En lo personal que la escritura de cine se acerca más a la literatura. Creo que estoy haciendo literatura, me parece que alguien que hace teatro nunca le dices: ¿cuándo regresas a la literatura?. Yo sí creo que los dramaturgos de cine de alguna manera tenemos que reconocer que también puede ser literatura”, finalizó el cineasta.