El pintor describe su mundo alucinatorio al mismo tiempo que reflexiona sobre aquellos momentos claves de la historia de las civilizaciones, de la cultura y el arte

Imagen: Gérald Stehr

Ciudad de México (N22/Salvador Perches).- Para entender la obra de Gérald Stehr (Francia, 1949) es indispensable situarse en la tensión psicológica y psiquiátrica autobiográfica del pintor, marcada por una infancia traumática que desencadenó conflictos mentales que lo llevaron a intentar por primera vez el suicidio a los 19 años.

“Cuando era pequeño nunca fui bien tratado por los adultos y realmente nunca pude convertirme en un adulto”, así define sus primeros años el francés, quien, sometido a fuertes tratamientos con psicofármacos durante varias etapas de su vida, encuentra en la pintura una forma de liberar sus demonios interiores.

Stehr presenta en México tres series creadas ex profeso en ocasión de su exposición en la Galería Alfredo Ginocchio (Arquímedes 175, Polanco) una de ella inspirada en uno de los poemas de Nezahualcóyotl que da título a la exposición:

 ¡No por siempre en la tierra:

Sólo breve tiempo aquí!

“La pintura me permite estar en el presente, convertir y exorcizar algunos temas como la muerte y el miedo. Vengo de un origen muy modesto y en mi búsqueda artística siempre he querido que cualquier tipo de persona pueda conectarse, por ejemplo, mi madre no tenía un gran conocimiento del arte pero quería que entendiera lo que yo estaba haciendo, me interesa que los niños y las personas que no tienen acceso a una cultura de la historia del arte puedan penetrar fácilmente, es una producción de arte bastante directa hacia diferentes tipos de público”.

La suma de eventos traumáticos y sus respectivos tratamientos psicológicos lo llevaron a familiarizarse hasta la obsesión con los estudios Rochecharianos que marcan definitivamente el carácter de su obra pictórica, que él mismo define como “apología de la libertad”. Entre la locura y la obsesión, Stehr describe su mundo alucinatorio al mismo tiempo que reflexiona sobre aquellos momentos claves de la historia de las civilizaciones, de la cultura y el arte.

“Hay una dimensión digamos esta confrontación entre el arte y la guerra un poco nietzscheano que yo encuentro también en Nezahualcóyotl”. Expresión del dolor por la frugalidad de la vida y lo pasajero de todas las cosas, Gérald Stehr reflexiona acerca del poeta mexicano y de sus contemporáneos los poetas retóricos medievales, utiliza colores fluorescentes por primera vez y algunos tonos dorados. Por ejemplo, la pieza Disparates es un homenaje al pintor español Francisco Goya.