“Los textos de Esther tienen la imposibilidad de etiquetarse. Dejémonos llevar por esa palabra libre y propositiva”: Sandra Lorenzano

Imagen: Esther Seligson por Rogelio Cuéllar

Ciudad de México (N22/Irma Gallo).- Aunque probablemente su faceta más conocida fue la de crítica teatral, Esther Seligson dejó una importante obra poética, cuentística y de novela, transitó por la cábala y la astrología, por el mundo de la naturaleza. Malpaso publica Cuentos reunidos, selección hecha por Geney Beltran Félix, con prólogo de Sandra Lorenzano.

“Es una selección que justamente responde a lo que sería para mí la característica esencial de la producción literaria de Esther, de lo que marcó toda su existencia, que es la libertad”, dijo Lorenzano.

 

Ser libre tiene un costo —en opinión de la prologuista — Seligson tuvo que romper con distintos esquemas que la sociedad va imponiendo a las mujeres, a las escritoras, a las pensadoras, a las artistas. Quería ser bailarina, sus padres, migrantes judíos que llegaron a vivir a México, consideraron que una chica de buena familia no podía dedicarse al ballet.

“Ella encontró otra manera de entrar a este mundo: la literatura. ¿Cuál es la característica que se vincula con esta libertad? La imposibilidad de etiquetar que tienen los textos de Esther. Dejémonos llevar por esa palabra libre y propositiva”.

Esther Seligson nació y murió en la Ciudad de México. Tradujo, entre otros, a Emil Cioran y es considerada como dueña de una de las prosas más depuradas de la literatura mexicana.