Desde julio el Museo Whitney exhibe la primera gran retrospectiva en dos décadas, en EEUU, del artista brasileño inspiración del Tropicalismo

Imagen: Hélio Oiticica, Tropicália (1966–67). César and Claudio Oiticica, Río de Janeiro. Cortesía del Carnegie Museum of Art, Pittsburgh. © Bryan Conley

Ciudad de México (N22/Redacción).- Desde el 14 de julio, el Museo Whitney exhibe Hélio Oiticica: organizar el delirio, primera gran retrospectiva del trabajo del artista brasileño nacido en Río de Janeiro. El ojo de Oiticica, su complejidad y su naturaleza, así como su inagotable curiosidad lo llevaron a ser parte del movimiento neoconcreto y a separarse de él, ser inspiración del Tropicalismo y proponer un arte de “contacto no contemplativo. El espectador transformado en participante. El artista no más como el que crea objetos, sino el que propone prácticas. Situaciones que aún no fueron vividas”, señalaría en una de las cintas en 8 mm que fueron dadas a conocer en el documental Hélio Oiticica (2013), realizado por su sobrino Cesar Oiticica Filho.

Hélio Oiticica: organizar el delirio incluye Tropicalia (1967) y Edén (1969), que estructuran un retrato crítico de la imagen de Brasil como paraíso tropical. En la retrospectiva se examina la participación del artista en la música y la literatura, así como su respuesta a la política y al contexto social de sus obras,  “el espectáculo capta la emoción, la complejidad y la naturaleza activista del arte de Oiticica, centrándose en particular en el período decisivo que pasó en Nueva York en los años 70, donde fue estimulado por el arte, la música, la poesía y escenas de teatro. Mientras que Oiticica se involucró al principio con muchos de los artistas de la ciudad, terminó viviendo en un aislamiento a su propio estilo antes de regresar a Brasil” debido a los problemas que tenía con el consumo de drogas y el constante acoso por parte de las autoridades de inmigración y su homosexualidad.

El juego de color, la plasticidad, la geometría y el espacio generado con sus instalaciones de gran formato hacen del arte de Oiticica (1930-1980) uno que desafía a estar más presentes en el mundo y que provoca nuestros sentidos. Escultura, instalaciones arquitectónicas, escritura, al cine y a la creación de entornos inmersivos de gran formato que apelan a la participación activa del espectador

La exhibición es organizada por el Whitney Museum of American Art, de New York; el Carnegie Museum of Art, de Pittsburgh; y el Instituto de Arte de Chicago, se exhibirá hasta el 1 de octubre.