Charlamos con el artista Bosco Sodi sobre Muro, instalación efímera que construirá en el Washington Square Park el 7 de septiembre; su primera incursión en el arte político

Imágenes: Cortesía Studio Bosco Sodi

Ciudad de México (N22/Ana León).- Incursionando por primera vez en el arte político o en el activismo artístico, el artista plástico mexicano Bosco Sodi planea construir un muro efímero en el Washington Square Park en Nueva York. Una  “acción entre poética y metafórica” como lo definió en entrevista con Agencia N22 por medio de la cual busca subvertir el fin primero del muro que es dividir y separar, y demostrar que las acciones colectivas tienen el poder de derribar cualquier barrera, cualquier muro.

Aunque a primera vista pareciera que Muro se separa de la visión de la que ha surgido el cuerpo de obra de Sodi, la instalación efímera conserva mucho de ésta. Si bien se sabe cómo inicia y cómo terminará la obra –el resultado final de sus cuadros obedecen al efecto de las cuestiones ambientales que los rodean y el material utilizado, su respuesta al efecto de los elementos sobre su estructura– los mil 600 ladrillos con los que se construirá esta pared son únicos y en ellos se preserva el sentido matérico y azaroso que da sentido a las piezas del artista: “cada pieza es completamente única dependiendo el quemado, dependiendo el secado; cada pieza tiene texturas diferentes, conforman los cuatro elementos: el fuego, el agua, la tierra, el aire.”

Un muro de dos metros de altura por cincuenta centímetros de ancho y ocho metros de largo constituyen la pieza cuyo ensamble iniciará a las diez de la mañana del 7 de septiembre. Cada ladrillo diseñado por Sodi y realizado junto a artesano de la zona “que son ladrilleros especializados”, precisa el artista, es de 10 x 10 x 50 centímetros, “no es una pieza común que ellos hagan. […] Cada pieza viene sellada y con mi firma y lo que vamos a hacer es que lo vamos a ensamblar en la mañana. No vamos a usar cemento. Van traslapados, cinco en vertical y cinco en horizontal. Es decir, una fila de puros verticales y una fila de puros horizontales”.

Mexicanos de diferentes disciplinas (artistas, chefs, cantantes de ópera y gente empleada en servicios), “una mezcla grande de los mexicanos que están en Nueva York aportando”, montarán de las 8 a las 10 de la mañana Muro. Una vez que el equipo de la galería Paul Kasmin Gallery deje las cajas de los ladrillos en el área, éstos sólo serán tocados por el grupo de ensamblaje, detalló Bosco Sodi. Muro permanecerá hasta las tres de la tarde y a partir de ahí, aquellos que se encuentren en las inmediaciones del parque podrán retirar los ladrillos y llevarlos casa.

“Quiero quiero que sea público en general, no quiero que sea sólo gente del mundo del arte porque como bien sabes es una élite. […] Van a venir estudiantes de la Universidad de Nueva York, lo estamos promocionando ahí; lo estamos promocionando por medio de Cyclenews –el proyecto ciclista de Tania Bruguera en Nueva York dado a conocer en mayo de este año que mediante un recorrido en bicicleta proporciona a migrantes información sobre servicios y derechos con los que cuentan, cuyo equipo contactó directamente al grupo de Sodi–, obviamente la gente del mundo del arte, migrantes, entonces va a ser como una mezcla de todos. Cada quien se va a formar y va a poder tomar un ladrillo. Mandamos a hacer unas bolsas muy discretas de lona para el ladrillo. Se trata de una acción entre poética y metafórica que lo que busca es suscitar y dar pie a diferentes analogías sobre este hecho que es totalmente político.”

Los ladrillos que recorrieron en camión la misma ruta que hace un migrante –en este caso saliendo de Oaxaca– de sur a norte, ya se encuentran en Nueva York desde hace un par de meses.

Si bien se menciona que esta es tu primera instalación pública en Nueva York, tiene una fuerte carga política. No se separa diametralmente de todo tu trabajo pero aquí sí está muy marcada esa carga política. ¿Cómo inicia este proyecto?, ¿qué lo detona?

Cuando estaba haciendo los polines, los polines están originalmente hechos para un gran cubo, unos grandes cubos que estoy haciendo en Casa Wabi –uno que voy a exponer en Japón–  al platicar con los artesanos de allá (Oaxaca) muchos habían sido inmigrantes ilegales y para muchos de ellos su sueño era ir a probar suerte a EEUU, de ilegales. Cuando me hicieron la primera entrega de los polines en Casa Wabi, me los acomodaron como un muro. […]  cuando la vi montada como que de repente dije ¿por qué no montar una en Estados Unidos? Una pieza hecha por mexicanos con tierra mexicana, con aire mexicano, con fuego mexicano, con agua mexicana, con mano de obra mexicana. Llevarla a Estados Unidos como una acción poética al fin. De por sí ya la pieza era muy poética, obviamente que tiene la carga política, pero quiero partir desde lo bello, que te invoque esta parte poética y metafórica de este hecho político y que te lleve a hacer diferentes analogías y que te lleve a diferentes conclusiones, saber que con la acción social, con la acción colectiva e involucrándonos puedes deshacer cualquier muro o cualquier barrera.

¿Qué retos significó la gestión del uso del espacio público en Nueva York para esta instalación?

La verdad que eso lo vio todo la galería. Yo pensaba que iba haber un poco de reticencia política, al contrario. Yo creo que es una ciudad tan libre y tan acostumbrada a la migración, que al revés, fluyó muy bien. Hubo una aceptación yo creo que sin ningún problema. Pensaba que cuando salió la noticia en el The New York Times iba a suceder algo, pero nada.

Si bien no es tu intención primaria el que tenga un peso político, toda la construcción de la pieza y el traslado de los ladrillos, que hace la misma ruta que recorren los migrantes del sur hacia el norte para llegar a Nueva York, se podría meter en el nicho del arte político. Tú no has explorado mucho ese terreno, ¿te interesa o es una mera casualidad? ¿es el inicio de un proyecto para involucrarte en este costado del arte?

Me interesa siempre y cuando tenga que ver con mi obra, que no se vea metido con calzador. Si tiene relación con mi obra. Porque ya me había pasado algunas veces que me habían contactado de diferentes Asociaciones Civiles aquí en Estados Unidos –Bosco Sodi radica en Brooklyn desde hace ocho años, aproximadamente– para hacer una pieza para diferentes cosas políticas, pero no lo sentía yo posible porque hacer un cuadro mío con sentido político va completamente en contra de la esencia de los cuadros. Pero en este caso que yo vi que encajaba muy bien con la obra, pues claro que sí me interesa. Ahora nos han contactado algunas personas de Los Ángeles y de Alemania que tal vez querrían repetir la pieza allá y está ahí la posibilidad. No he dicho que sí o que no. Yo estoy abierto.

Verbalmente opino mucho políticamente pero en la obra nunca me había aventurado en algo así no por otra cosa sino porque no se había dado la oportunidad en que entrara simple y sencillo y fuera algo orgánico. Pero cuando uno tiene la posibilidad de hacer este tipo de acciones pues las debe de hacer.

El objetivo de Muro es deconstruir la función principal de esta estructura que es dividir, separar, ¿qué buscas evidenciar con esta pieza?

Cómo la acción común y el involucrarse en algo logra romper cualquier muro o cualquier pensamiento político. Creo que la pieza va más allá de la destrucción o de la construcción del muro, hace un análisis del trabajador en México, de la fuerza de trabajo, de cómo los elementos están mezclados. Siento que es una pieza muy poética por el papel que juegan los cuatro elementos, quiero darle un peso a eso. Que la gente entienda que no sólo se trata de la construcción de un muro, sino todo lo que ello implica: la belleza de la tierra de un país, la fuerza de trabajo de un país, el recorrido de las ideas.

 

Casi dos meses después de que el artista realice esta acción en Nueva York, iniciará una exposición en la Paul Kasmin Gallery en la que se mostrarán “cubos, similares a los del Munal (los exhibidos en la muestra Por los siglos de los siglos) pero es una instalación en columnas de diferentes tamaños y con dos cuadros al final de la galería, de gran formato, rojos sobre lino. Una especie de ruina romana o griega, donde las columnas están destrozadas, con dos piezas al fondo. Las dimensiones fueron específicas para la galería, la instalación encuentra un balance entre la pintura y los cubos.”