A poco tiempo de haber cumplido 77 años, el pintor mexicano se mantiene activo dividiendo su tiempo entre sus proyectos artísticos y las instituciones a las que apoya

Imagen: © Marcela Taboada 

Oaxaca (N22/Alberto Aranda).- Francisco Toledo celebró hace poco 77 años de edad, aunque él afirma que ya no le es fácil hacer muchas cosas, no para en todo el día. Tiene reuniones de trabajo desde muy temprano para sus proyecto artísticos, apoya los trabajos y planes del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el Centro Fotográfico Álvarez Bravo, la Fonoteca Eduardo Mata y el Centro de las Artes San Agustín Etla, por mencionar solo algunas de las instituciones que ha ayudado a crear. “Siempre estoy haciendo algo, realmente no dejo la pintura, luego me meto un rato al grabado. Sigo en lo mismo, así desordenadamente, haciendo una cosa y otra”, señala el pintor.

Rodeado de los libros que ha reunido a lo largo de los su vida y que forman parte del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, Toledo reconoce que le hubiera gustado dedicarse a otra cosa que no fuera la pintura, “creo que me hubiera gustado haber sido otra cosa que no sea un artesano, un pintor. Haber estudiado un poco más. El zapoteco siempre ha gustado e intrigado. Hay dos o tres vocabularios y diccionarios del siglo XVI de Córdoba y otro de la época de Don Porfirio del vocabulario del zapoteco, del centenario y de ahí se puede ir uno atrás y comparar con lo que se habla y cómo las raíces ahí están. Eso me gusta mucho, pero no siempre tengo tiempo.” Es justamente esta lengua, su conservación y difusión una de las tareas que más le han ocupado, y es que como el mismo Toledo señala, creció “rodeado de la lengua en zapoteco y le tengo un gran amor y creo es una lengua muy bella y expresiva. Es algo que yo tengo que ayudar a que sobreviva, por la belleza, porque somos herederos de una cultura, qué sé yo, aunque suene como un mensaje nacionalista, pero no es así. Realmente es una lengua muy bella.”

De su trabajo habla poco, dice estar realizando varios proyectos al mismo tiempo, como la edición de unos libros que publicará Fomento Cultural Banamex, en los que se dará cuenta de su obra. Lo que sí tiene claro es el proceso que lo lleva a la creación. “No sé si es distinto el papel en blanco cuando un escritor se enfrenta, cuando un artista se enfrenta al papel en blanco. No sé si es lo mismo, pero el caso es que si usted tira color, digamos, dibuja o raya o aplica colores en el papel o en el lienzo, pues tiene chance de borrar, de quitar, entonces muchas veces usted busca el papel en blanco porque el papel para un pintor es la luz, porque mientras usted conserve el blanco, el blanco sí pone un color transparente, el blanco va a aparecer o sea está jugando el blanco con el color que tenga.”

Recientemente nuevos materiales se sumaron a las publicaciones que ha realizado, como las fábulas de esopo o los premios de poesía en zapoteco. “Las propuestas vienen de especialistas digamos, especialistas y traductores como Cata del zapoteco del Istmo, Ceferino del zapoteco del Valle, Regino del zapoteco del Sur y Juanita de la Sierra Norte. Ellos son los traductores oficiales de una agrupación que no depende de CaSa, que es independiente […] El material que nosotros estamos haciendo pues estamos adelantándonos por si la SEP y el IEEPO, la sección 22, un día piensan que lo lógico es que los muchachos que son huaves regresen a la zona huave, no se vayan a la zona mixe, los mixes se vayan a la zona mixes, entonces este material servirá cuando haya esta disposición de estas instituciones que cada uno de ellos no sabe qué hacer y no cumple en formar maestros bilingües”.

Junto con otros colaboradores, entre ellos su hija y poeta, Natalia Toledo, presentaron una lotería, una ruleta y diferentes cuadernos que servirán de apoyo para maestros de Oaxaca y comunidades en Los Ángeles, California y en San Quintín, Baja California, en donde se enseña esta lengua. Defensor del patrimonio arquitectónico, Toledo reconoce con franqueza la situación de éste: “Hay una gran cantidad de pueblos muy feos que fueron muy bellos. Con cierto auge económico la gente ha cambiado mucho su estilo de vida: casas modernas que no son buenas para este clima, pero que le gente que quiere ostentar cierta riqueza, que está mejor económicamente, pues construye casas para mostrar su éxito económico más que para vivir en una casa armoniosa como antes construían. Se ha perdido mucho la construcción vernácula, los materiales del lugar […] La destrucción es inevitable en todo México y en todo el mundo. Si usted va a la India o ve fotos de la India también pueblos que tienen cierta calidad de construcción, todo eso se ha perdido”.