Un estudio reciente realizado en Brasil, revela los cruces entre los ancestros del grupo panthera y busca completar el árbol genealógico del grupo

Ciudad de México (N22/Redacción).-Un estudio ha revelado que los grandes felinos, al igual que los humanos, se han valido del mestizaje y del intercambio genético para convertirse en los mejores cazadores de sus respectivos hábitats.

Un equipo de investigadores de la Universidad Católica Pontificia de Río Grande del Sur (Brasil), liderado por Eduardo Eirizik, ha secuenciado el genoma del jaguar (por primera vez) y analizado el de un leopardo para comparar a los integrantes del grupo panthera (tigres, leones, leopardos, jaguares y leopardos de las nieves) y, así, completar el árbol genealógico del grupo.

Algunos estudios ya se habían realizado antes: en 2013 se analizó el genoma de tigres, leones y leopardos de las nieves, y recientemente se publicó en la revista Sciences Advances otro estudio que estuvo a cargo de varios países, aunque no habían conseguido aclarar el árbol genealógico de esta familia y la forma en que surgieron especies tan diferentes en periodos de tiempo tan cortos en términos evolutivos.  

De acuerdo a lo revelado por el estudio, el ancestro común de los felinos mayores vivió hace 4.5 millones de años y los últimos en separarse, leones y leopardos, lo hicieron hace 2.5 millones de años. Se revelaron los genes responsables de características como la capacidad de vivir a grandes alturas del leopardo de las nieves, el cráneo y las mandíbulas que hacen que el jaguar sea el felino con el mordisco más fuerte del grupo y los genes que dieron origen a las rayas en el pelaje del tigre.

También, y como se lee en una nota publicada en el diario El País, se revelaron los cruces entre los ancestros de las especies: leones que se cruzaron con leopardos de las nieves, tigres con leones y el producto del cruce con el jaguar. Eirizik destaca que éste es uno de los primeros ejemplos de hibridación en los grandes mamíferos.

Los genes DOCK3 y y COL4A5 del jaguar, pasaron de una especie a otra, que permitieron en el jaguar el desarrollo del nervio óptico y en consecuencia, una mejor visión. Del estudio se resalta que cuatro de las cinco especies estudiadas están en peligro de extinción y por ende, las posibilidad de sus adaptaciones evolutivas compartidas entre especies.