Se edita un catálogo que lleva su nombre y que reúne 150 imágenes, algunas de ellas presentadas recientemente en una muestra en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- José García Narezo tenía una preocupación permanente: buscar y penetrar la realidad que lo rodeaba. No se limitaba a vivir y trabajar entre cuatro paredes, pues consideraba que como artista plástico debía reflejar en su obra la naturaleza y espíritu de los mexicanos. Originario de Madrid, España, este pintor sordomudo, introvertido y minucioso, habitó México más de cincuenta años.

La vida y obra de José García Narezo se reúne en un libro que lleva su nombre, editado por la Secretaría de Cultura en colaboración con el gobierno de Morelos. Y que reúne textos de Juan Rafael Coronel Rivera, curador de la muestra en el museo; el historiador, Raúl Cano Monroy; el director del museo, Luis Rius Caso, Juan Ignacio del Cueto; del arquitecto, Eduardo Alarcón; y de Adriana Clemente Mejía.

Sobre el trabajo del pintor español, el director del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, Luis Rius, destacó que “la importancia fundamental está en la calidad de su obra, es un artista cuya pintura nos gusta en el primer momento, tenemos una experiencia estética inmediata, a nivel de sensaciones, a nivel de emociones, y a nivel de datos plásticos que nos llama mucho la atención, por cómo pintaba, cómo trabajaba las transparencias, cómo construía los cuadros, es algo muy particular”. Mientras que para el historiador del arte, Raúl Cano, es la inclusión de las artes populares en su obra y su situación como hispano-mexicano, que llevaba a su obra.

El curador Rafael Coronel señala que “en Narezo tenemos tres etapas muy claras dentro de su pintura, dentro de su función estética, la primera tiene que ver con el surrealismo. Después entra hacia los años 40-45-50, a un mexicanismo, se inscribe dentro de la escuela mexicana”.

Rius destaca que Narezo, “cultivó de primera mano todas estas influencias, ya que su padre Gabriel García Maroto, era un surrealista y un intelectual muy connotado en España y en Europa, entonces él convive con todas estas experiencias europeas, también una educación artística que le construye el padre para atender el problema que José García Narezo tenía que era sordomudo”.