El compositor francés falleció el pasado 5 de julio a los 89 años, en París

Ciudad de México (N22/Redacción).- En los orígenes de la música electrónica la figura del compositor francés Pierre Henry jugó un papel central. Nacido en París en 1927, fue discípulo de Olivier Messiaen y Nadia Bulanger, mientras estudiaba en el Conservatorio de su ciudad.

A los 22 años y luego de decantarse por la percusión y la producción de sonidos no determinados, arriba a las costas de la música concreta (ruidos o sonidos grabados) representada por Pierre Schaeffer en Radio France. A partir de ahí se vuelca hacia la creación de música desde la lógica de lo intuitivo echando mano de las máquinas de las emisoras de radio para crear “un lenguaje musical diferenciado”.

En 1946, junto a Pierre Schaeffer, funda el Groupe de Recherche de Musique Concrète, aportación fundamental a la génesis de la música electroacústica. Su trabajo no sólo contagió a muchos el gusto por la belleza de los sonidos, sino que también contribuyó a dar valor a “la apertura de lo musical hacia formas no descriptibles en una partitura convencional”.

Sinfonía para un hombre solo (1950) y El micrófono bien temperado (1950-52) son sólo algunas de sus más de cien obras de quien se definiría a sí mismo como “padre de la música moderna”. Compositor de música para películas y ballets, Henry realizó varias colaboraciones con Maurice Béjart, una de ellas, Messe pour le temps présent, de 1967.