La secretaría de Obras y el INAH aseguraron que el vestigio histórico será protegido mediante una cubierta geotextil y tepetate para continuar con las obras de rehabilitación

Imagen: Israel Zamarrón / Publimetro

Ciudad de México (N22/Redacción).- Arqueólogos de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuperaron los vestigios del verdadero Zócalo de la Ciudad de México. La Secretaría de Obras y Servicios del Gobierno de la Ciudad de México informó que ayer comenzaron los trabajos de protección de una plataforma circular que data de 1843, que ordenó colocar el entonces presidente Antonio López de Santa Anna, para soportar el monumento que conmemoraría la Independencia.

Por primera vez, los arqueólogos del Instituto lograron registrar las características de esta estructura que le dio nombre a plaza emblemática que nos identifica como mexicanos. El hallazgo se dio durante los trabajos de salvamento que se llevan a cabo como parte de las obras de rehabilitación que la Secretaría de Obras realiza en la plancha del Zócalo.

En entrevista con El Universal, Salvador Pulido, director de Salvamento Arqueológico del INAH, sostuvo que “aunque ya se sabía de su existencia y hay documentación histórica sobre el proyecto fallido de Santa Anna, es la primera ocasión que se tiene la oportunidad de observar el zócalo de 8 metros de diámetro y 28 centímetros de altura con todos sus cimientos originales”, señaló.

Asimismo, el INAH informó que hace 174 años fue erigida la plataforma que terminó por ser, en el imaginario colectivo y el habla popular, el apelativo de la entonces Plaza Principal de la Ciudad de México y que ayer se descubrió el zócalo de ese monumento que se quedó en esbozo y bautizó a la explanada de más de 20 mil metros cuadrados.  

Según la secretaría de Obras y el INAH, una vez registrado y documentado, el vestigio histórico será protegido mediante una cubierta geotextil y tepetate para continuar con las obras de rehabilitación. “Este espacio es de uso intensivo, no sería propicio dejar una ventana arqueológica, podría sufrir algún percance”, sostuvo Pulido. Añadió que para dejar evidencia del vestigio se colocará una placa que indique que ahí se encuentran los cimientos de los que iba a ser el Monumento a la Independencia en la época de Santa Anna, “Probablemente se dibuje en el suelo con algún material, con un color distinto al de la plancha del Zócalo, las características de este basamento”, detalló.

El periodista Héctor De Mauleón en su columna “Su Alteza bajo nuestros pies del periódico El Universal, da una breve reseña del descubrimiento destacando aspectos como: “En 1842 Santa Anna hizo demoler un mercado que había sido construido exactamente sobre la plaza, en el que se vendían libros, ropa usada, fierros viejos y algunos artículos de seda y porcelana, era mejor conocido como El Parián. Un bando publicado a finales de ese año ordenó que El Parián fuera destruido porque ‘afea del todo la belleza y sorprendente vista que debe presentar dicha plaza”. Además de señalar la fecha en la que fue lanzada la convocatoria por parte del gobierno para la construcción de éste (1843) y la fecha en que el basamento que daba fe del emprendimiento de Santa Anna dejó de aparecer en las imágenes de la plaza: 1850.

Es importante recordar que desde el pasado mes de abril se iniciaron los trabajos de demolición de la superficie dañada de la Plaza de la Constitución. Con fin de ampliar la plaza dos mil metros cuadrados, al quitarle un carril de circulación. Asimismo el proyecto contempla accesibilidad universal para personas en sillas de ruedas, además se colocarán guías para invidentes y argollas ocultas que facilitarán el anclaje de carpas durante la realización de eventos.

¿Cómo fue que se construyó?

En 1843 Antonio López de Santa Anna quiso aumentar el espacio libre de la Plaza Mayor de la Ciudad de México y para ello mandó derribar el mercado del Parián que ocupaba casi la mitad de la misma. Su proyecto era erigir un Monumento a la Independencia al centro de la explanada y con ese fin se convocó a un concurso con la Academia de San Carlos, resultando ganador el proyecto del arquitecto Enrique Griffon, pero Santa Anna terminó por designar la realización de esta obra a Lorenzo de Hidalga.

Por una litografía de Pedro Gualdi de 1843 y una carta del escultor Manuel Vilar, se tiene conocimiento que el monumento estaría compuesto de un basamento octavado. Sin embargo, en una carta fechada el 26 de marzo de 1846 por el escultor Manuel Villar menciona que “Se duda que este monumento llegue a su fin, pues el gobierno está endeudado al exterior. El proyecto es de un arquitecto español llamado Hidalga”.