La obra de José Luis Cuevas elabora un “comentario sobre la conducta humana”; fue uno de los artistas más importantes del siglo XX

Imagen: José Luis Cuevas. Archivo de la Coordinación de Artes Visuales del INBA

Ciudad de México (N22/Redacción).- Pintor, escultor, y sobre todo dibujante, son algunas de las características que describen a José Luis Cuevas (1934-2017), conocido por muchos como “Gato Macho” y por otros como el “enfant terrible”, un hombre que por décadas fue protagonista de la vida cultural de México y que seguirá dando de qué hablar.

José Luis Cuevas nació la madrugada del 26 de febrero de 1934 en la Ciudad de México en los altos de la fábrica de lápices y papeles “El lápiz del águila”, administrada por su abuelo paterno, Adalberto Cuevas, ubicada en las inmediaciones del Centro Histórico de la Ciudad de México, explica la biografía del artista, en su página de Internet.

En 1944 ingresa a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, una fiebre reumática lo obliga a abandonar sus estudios y a guardar cama durante dos años, tiempo en el que cultiva la lectura y el dibujo. En 1950 trabajó para el periódico The News, ilustrando las entrevistas de la periodista estadounidense Anita Brenner. Participa, en 1955, en el Primer Salón del Arte Libre, donde conoce a Siqueiros, quien elogia su talento instándolo a mantenerse dentro del expresionismo orozquiano.

Mi obra es un comentario sobre la conducta humana, toda la obra en su totalidad

Cuevas tenía la idea de un arte diferente, quería tomar un nuevo rumbo, rechazando el arte de los grandes artistas del muralismo como Orozco, Rivera y Siqueiros, “era el arte oficial en México, y si se tenía la pretensión de exponer en un espacio importante se cerraban las puertas porque no eras de la Escuela Mexicana de Pintura, y a pesar de que era figurativo, y del que yo tenía influencia era José Clemente Orozco, de él yo tenía gran influencia y reconocida por mi” mencionó.

Asimismo, el artista plástico creó “un propio personaje para los medios de comunicación y para los coleccionistas, era un personaje irreverente que imponía su personalidad en medios difíciles, como pueden ser Nueva York o París, si me tomaban una fotografía hacia un esfuerzo terrible en mantener la mirada fija en la cámara. Dejo de hacer el personaje cuando voy exponiendo y viajando por muchas partes del mundo, en ese momento ya no era necesario que me apoyara en el personaje y en la literatura”, explicó en una entrevista de la Universidad de Puebla.

Entre sus acrílicos, dibujos, esculturas, gráficos y cartas se encuentran: Autorretrato como Rembrandt (1962), Fumadero chino II (1978), Autorretrato durante la relectura de “La metamorfosis de Kafka” (1982), Giganta avanzando (1995), Yo con lectora y escultora (1997), Masturbación (2004), Siameses (2004), Retrato de Beatriz del Carmen (2005), Mi esposa adorada (2006), La boda de los siameses (2007), entre otros.

Los restos del artista serán velados este martes en el lobby del Palacio de Bellas Artes, desde las 16 horas.

Premios

En 1965 recibe el Premio Madeco en la II Bienal Iberoamericana de Grabado, y crea un álbum de doce litografías titulado Cuevas- Charenton inspiradas en el Marqués de Sade, que en 1966 se exhibió en la Galería Silvan Simone. Asimismo, en 1968, recibió la Medalla de Oro en la Ia Trienal de Grabado de Nueva Delhi, por la misma serie litográfica. En 1981 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Bellas Artes. En 1992 se inauguró el Museo José Luis Cuevas. El Sistema Nacional de Creadores de México lo designa Creador Emérito en 1993. Y en 1994 publicó su libro autobiográfico “Gato Macho”.