Más de mil científicos de 18 países y los fundadores del experimento LIGO se han hecho con el reconocimiento y 50 mil euros

Imagen: EFE

Ciudad de México (N22/Redacción).- El Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017 fue entregado a los estadounidenses Kip Thorne, Barry Barish y Reiner Weiss, padres del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) y al grupo internacional de científicos que trabaja con ellos.

En 2016, los responsables de LIGO anunciaron la primera detección de ondas gravitacionales, predichas por Albert Einstein, cien años atrás, según se lee en una nota del diario El País en la que también se describe que: “de acuerdo a la teoría de la relatividad, las ondas gravitacionales son ondulaciones en el espacio-tiempo, el material del que está hecho el universo, que viajan a la velocidad de la luz y que son producidas por agujeros negros, estrellas de neutrones o supernovas. Einstein dijo que estos fenómenos sucedían tan lejos que serían imposibles de captar en la Tierra, pues como predijo, son ínfimas al llegar a nuestro planeta, pero los interferómetros de láser de LIGO pueden detectar cambios de posición equivalentes a la diezmilésima parte del diámetro de un protón lo que permite captar la señal original y determinar su origen”.

En un comunicado, el jurado señaló que “el premio reconoce el talento individual y la obra colectiva de más de mil investigadores de un centenar de instituciones de dieciocho países […] La detección de ondas gravitacionales abre una nueva ventana para el estudio del universo que permitirá descubrir nuevos fenómenos y alcanzar regiones del espacio-tiempo no accesibles con las técnicas actuales.”

Para el premio de este año se presentaron 39 candidaturas por 17 países; la candidatura ganadora fue presentada por Emilio Méndez Pérez quien obtuvo el premio en 1998.