La reconocida neurocientífica Susana Martínez-Conde explica el arte de la magia desde el punto de vista de la neurociencia cognitiva

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).-  Que un mago desaparezca o aparezca una moneda, que sea capaz de doblar una cuchara o de adivinar la carta de póker que seleccionó el público, es posible gracias a nuestro cerebro y a los engaños de la mente.

La neurocientífica de renombre internacional parte de la Universidad del Estado de Nueva York, Susan Martínez-Conde (La Coruña, 1969), nos explica que “el mago lo que va a tratar es de hacer es que el espectador preste atención a ciertos aspectos, a un lugar determinado del escenario, o a un momento determinado y nuestro cerebro lo que hace automáticamente cuando prestamos atención a algo de manera concentrada es que nuestros circuitos neuronales automáticamente suprimen todo el resto, por eso digo que el cerebro es el cómplice del mago. Porque el cerebro se encarga de percibir todo aquello que al mago no le interesa que percibamos.”

De acuerdo con la investigadora de la Universidad del Estado de Nueva York, y autora del libro Los engaños de la mente. Cómo los trucos de magia desvelan el funcionamiento del cerebro (2012), la mente desecha el 95 por ciento de lo que ocurre a nuestro alrededor, por esta razón se dice que vivimos rodeados de ilusiones visuales, auditivas y cognitivas.

“El cerebro es un órgano maravilloso pero está limitado, tenemos un finito número de neuronas, de conexiones entre ellas, de áreas cerebrales, entonces literalmente no tenemos la capacidad de analizar toda la información que nos rodea. Así que nuestro cerebro utiliza atajos neurales, estrategias que nos permiten interactuar de manera eficiente con nuestro entorno pero que hacen que no percibamos la realidad tal como es, este es el engaño […] Hay tantos engaños cerebrales quizás como situaciones en las que nos encontramos, pero un mito muy común es el de la multitarea, nos parece que podemos hacer varias cosas a la vez que requieran nuestra atención y nos parece que las podemos hacer bien, esto no es verdad aunque nos parezca que podemos hacer dos o más cosas a la vez en las que requieran concentración, una de ellas por lo menos va a sufrir y probablemente todas de ellas vayan a sufrir.”

Martínez-Conde señala que no podemos entrenar a nuestro cerebro para hacer varias cosas a la vez y que lo importante es centrarse en realizar las tareas de manera secuencial.

Sin embargo, no todos los engaños son perjudiciales, “hay que tener en cuenta que nuestro cerebro nos engaña pero esto no quiere decir que sea interesante evitar el engaño, porque si analizáramos todo de manera perfecta y congruente con la realidad seguramente nos enlentecería la velocidad de respuesta de tal manera que seriamos completamente inefectivos.”