“Siempre se dice que Pitol estaba afuera de las modas literarias mexicanas y es muy interesante porque estaba afuera, pero estaba con Torres, entonces los dos, en ese sentido, están recorriendo un camino único”: José Luis Nogales

Imagen: Revista Replicante

Ciudad de México (N22/Alberto Aranda).- Dos veracruzanos en busca de una voz propia en tierras lejanas, este podría ser el argumento para comenzar a hablar de la amistad entre Sergio Pitol y Juan Manuel Torres Sáenz, quienes se conocieron en 1955 en la Ciudad de México. Años después, Torres se encuentra en Polonia estudiando cine e invita a Pitol a que lo visite.

“Yo creo que Pitol le queda muy agradecido siempre a Torres por el descubrimiento de la cultura polaca. Torres había llegado un poco antes, parece que había aprendido el polaco y con mucho interés se había enamorado de la cultura polaca y cuando Pitol llega a vivir a Varsovia, Torres es el que lo introduce a la cultura polaca y a partir de ahí hay una especie de influencia mutua. Siempre se dice que Pitol estaba afuera de las modas literarias mexicanas y es muy interesante porque estaba afuera, pero estaba con Torres, entonces los dos, en ese sentido, están recorriendo un camino único y recorriendo juntos”, explicó el investigador José Luis Nogales Baena.

Juan Manuel Torres en 1968 escribe El viaje, libro de cuentos y en 1970 la novela Didascalias. El resto de sus escritos están en revistas como Nuevo Cine, Revista de la Universidad de México, Revista Mexicana de Literatura, Revista de Bellas Artes, S.nob y México en la cultura. Además se dedicó al cine por lo que ganó un Ariel.

“Él está muy obsesionado con Polonia, es una pasión que tiene en sus cuentos que transcurren ahí y en ese sentido tiene muchas coincidencias con la obra de Pitol de los años sesenta, por eso es muy interesante. Es una literatura muy intimista que habla del viaje, pero no solo en el viaje exterior sino interior ya que está la introspección de los personajes y hay mucho de autoficción también. El tema del amor es una constante en él, la búsqueda de la felicidad que nunca se halla, y en su novela hay una exploración más experimental. Yo creo que él toma mucho de la literatura francesa de los años sesenta, y para mí, una de las razones por la que su obra es importante y que hay que recuperarla, es que es uno de los pioneros de la autoficción en México”. Juan Manuel Torres falleció en un accidente en 1980.

La reflexión sobre ambos escritores sucedió en el marco de una plática organizada por el INBA en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en la cual participaron Antonio Saborit, Noé Cárdenas y José Luis Nogales. Los tres ponentes encontraron, tanto en la obra de Juan Manuel Torres como en la de Sergio Pitol, datos de su amistad.

“Pitol introduce a Torres (a manera de homenaje) como personaje de ficción en algunos de sus cuentos, lo menciona, por ejemplo, en ‘Una mano en la nuca’ o ‘Hacia Varsovia’, ‘Vals de Mefisto’ y ‘Nocturno de Bujara’, uno de los protagonistas es un tal Juan Manuel Torres. Y en la obra de Juan Manuel en uno de sus cuentos aparece un tal Sergio, que es un personaje mexicano que está viajando por Budapest durante los años en que sabemos que Pitol estaba viviendo en Varsovia y que se escapaba a viajar por Budapest, entonces, es probable que se trate de él y este libro El viaje está dedicado a Sergio, suponemos es Sergio Pitol, por supuesto”.