Para Felipe Garrido la dimensión literaria de la obra de Rulfo es lo que le da solidez y hacia la cual debe dirigirse la atención

Ciudad de México (N22/Víctor Gaspar).- Un hombre introvertido pero a la vez buen conversador, pausado y sobrio como sus textos, fueron las líneas con las que Juan Rulfo fue recordado en el homenaje que, en sesión solemne, le rindió la Academia Mexicana de la Lengua (AML), de la cual fue miembro.

“Yo creo que la lección más importante de Rulfo está en que nos enseñó a no decir nada cuando los personajes no hacen nada. Es decir, cuando un personaje no tiene algo importante que decir, hay que mandarlo a descansar y hay que quitarlo de la vista del lector. Rulfo era un hombre sin prisa. Yo creo que no he conocido alguien más, menos dispuesto a apresurarse para hacer nada, ni la escritura y la conversación ni nada. Rulfo tenía su propio ritmo, su propio paso”,comentó Felipe Garrido, integrante de la AML.

En la sesión presidida por Jaime Labastida, también participaron Eduardo Matos Moctezuma, Vicente Quirarte y José Pascual Buxó. Una de las características de las obras de Rulfo que se abordaron fue el manejo del tiempo y del espacio.

“Rulfo está contando una historia y varias veces algo de lo que cuente va regresar al pasado, a lugares por los que ya transitó, para contarnos cosas que ya nos contó pero que repite con alguna pequeña variante en su manera de decirlo, lo cual termina por hacernos sentir que el tiempo no avanza nunca, porque siempre estamos enviados hacia un punto del pasado para añadir un punto o una circunstancia, a veces importantísima.”

Para Felipe Garrido la dimensión literaria de la obra de Rulfo es lo que le da solidez y hacia la cual debe dirigirse la atención y no a la polémica que recientemente ha rodeado a los derechos de su creación.

“Realmente me preocupa bastante poco porque la riqueza que presenta es su escritura, y eso es lo que todos sus lectores buscamos en Rulfo. Lo otro, son muy desafortunados incidentes que ojalá terminen.”

 

Imagen: Letralia