Por tercera ocasión una obra monumental del artista estadounidense ocupa la plaza neoyorquina; la escultura evoca la belleza, la contemplación y la ligereza

Ciudad de México (N22/Redacción).- Seated Ballerina constituye la tercera intervención del artista estadounidense Jeff Koons en el Rockefeller Center en Nueva York, después del Split-Rocker (2014) y Puppy (2000). Ésta es también la tercera colaboración de Koon con la Art Production Fund (APF), organización que desde 1998 colaboran con 30 Rock para llevar obras de arte al sitio.

La escultura es una figura a gran escala de 45 pies de altura, sentada en una base de siete pies de altura. El artista se inspiró en una bailarina de porcelana de fin de siglo encontrada en una fábrica rusa y la reconstruyó a partir de tecnología de vanguardia; la pieza es una de las últimas que se integra a su serie Antiquity, iniciada en 2008, que explora temas como la belleza, la fertilidad, el amor y la conectividad. Previo a la estructura monumental que se puede ver en la icónica plaza neoyorquina, el artista creó dos versiones, una de madera tallada y pintada a mano de un pie y medio de alto, y otra de siete pies de alto de acero inoxidable con acabado espejo con revestimiento de color.

Para Koons, Seated Ballerina es como Venus, una escultura sobre la belleza, la contemplación y la ligereza, apuntó.