A partir de un texto de Jaime Chabaud, Mauricio Pimentel aborda el tema y pone a dialogar a los pequeños espectadores con la historia

Imagen: © Ana María Hernández

Ciudad de México (N22/Mario Velázquez).- Abordar un tema como la explotación infantil, con humor e imaginación pero sin renunciar a la crudeza que el tema requiere, es la apuesta de la obra Lágrimas de agua dulce, dirigida por Mauricio Pimentel a partir de un texto de Jaime Chabaud, en el que una niña llamada Sofía puede llorar agua potable en un pueblo arrasado por la sequía donde despertará la codicia de los adultos a su alrededor.

“Curiosamente los adultos somos los que tenemos más prejuicios. Los niños entienden a la perfección la historia, saben de qué va. Es importante que los niños sepan descubrir sus emociones a través del teatro y desarrollar su imaginación. Lo que hace la obra es poner a los niños en participación para defender a Sofía. En la historia, los niños son los únicos que entienden la injusticia que está viviendo esta niña”, señaló Pimentel sobre su propuesta en la que el uso de máscaras tradicionales de Michoacán y la animalidad exagerada en la expresión corporal son la base de ésta.

Mauricio Pimentel resaltó que en la obra “hay una construcción de los personajes a través del cuerpo y la construcción de esta caracterización del cuerpo nos lleva a la esencia del personaje”.

Lágrimas de agua dulce se presentará el 6 y 7 de mayo en Casa del Teatro y posteriormente estará en el teatro El Milagro a partir del 20 de mayo.