Ficciones textiles, formas andróginas, estructuras rígidas e ideas queer permean las colecciones del diseñador mexicano

Ciudad de México (N22/Alizbeth Mercado).- ¿Es la moda una ficción? ¿Por qué vestimos como vestimos? ¿Es la ropa un artilugio u objeto de culto? Manuel Díaz piensa que “la moda es un reflejo del tiempo en el que vivimos”. ¿Estamos acaso en la ultra modernidad?

Si revisamos las creaciones del diseñador, nacido en la Ciudad de México, podemos pensar que sí, ya que sus piezas semejan atuendos de seres sin tiempo o  que han llegado a una época que está por definirse. Manuel Díaz no trabaja con telas, maneja plástico, piedras brillantes, cadenas, látex, uñas postizas y PVC, lo que hace que sus diseños parezcan indumentarias que no necesitan ser apreciados: el impacto visual que crean en el espectador es contundente.

Díaz estudió Diseño de Moda en el Instituto Marangoni de Londres, realizó prácticas en el estudio del diseñador inglés Gareth Pugh y en The House of Harlot, estudio conocido por trabajar diseños en látex.  Su portafolio presenta colecciones como Divine Trash, y Cotton Candy.

Los diseños de Manuel evocan formas andróginas. Las ideas queer no le son ajenas porque ha trabajado para reinas drag como Alaska Tunderfuck y Violet Chachki.  Este hecho le ha abierto una puerta significativa al diseño mundial porque ambas reinas cuentan con una vasta cantidad de seguidores en redes sociales.

Aunque sus diseños sean improbables para portarlos en la cotidianidad, resulta atractivo revisar la propuesta de Manuel Díaz a propósito de que esta semana se celebra en la Ciudad de México el Mercedes Benz Fashion Week.