El Dr. Alderete habla en esta entrevista de las fuentes, no necesariamente gráficas, de sus diseños

Ciudad de México, (N22/Perla Velázquez).- Parecería que La Galería Vértigo está cerrada. Desde la acera del Jardín Pushkin en la colonia Roma se puede ver una pequeña reja verde, pero por dentro parece que las luces aún están apagadas. Sin embargo, esto sólo es una ilusión óptica, porque Jorge Alderete (Argentina, 1971) y un equipo de diseñadores ya están trabajando. Hace dos años que el espacio cambió: de ser una tienda en donde se encontraban discos, viniles, ilustraciones o playeras, ahora es un lugar en donde el diseño tiene un espacio más grande; lo que sí se conserva de su giro anterior es el área para exposiciones.

El “Dr. Alderete”, como es conocido, es quien maneja el timón de esta galería junto con Clarissa Moura, con quien llegó a la Ciudad de México hace veinte años. Aún conserva su marcado acento argentino y es que, el ahora diseñador gráfico, creció en la Patagonia. Fue hasta cumplir la mayoría de edad que decidió mudarse a La Plata para ingresar a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional.

“Nunca estuvo en mi cabeza estudiar Diseño Gráfico”, asegura mientras está sentado en el centro de la galería, rodeado de las ilustraciones que ahora se exhiben en el lugar. “Primero hice una educación técnica científica, estudié Química”, pero desde muy pequeño dibujaba.

—Yo estaba más enfocado a la ilustración, pero en aquel entonces no había una carrera dedicada a eso y al no estar en mis posibilidades tenía otras dos opciones que es lo que hoy conforma mi trabajo. Por un lado, podía estudiar bellas artes y por otro estaba el diseño gráfico, me decidí por la última.

—¿Cómo explicas la relación que tienes con el diseño gráfico?

—Siempre he pensado que el diseño es una profesión muy rica e interesante más allá de la descripción convencional, porque he tenido muchos conflictos para encasillarla. Ha existido la discusión de si es arte o no, a mí me parece que son líneas muy permeables y que está bien atravesarlas cuanto más se pueda. A mí, además de ser mi profesión, me ha permitido eso, romper barreras y en ese sentido creo que la tendencia es verla como una profesión que está al servicio de todos.

—¿Qué elementos destacas del diseño gráfico?

—Creo que no nos tenemos que olvidar que sí existe toda una rama del diseño gráfico que tiene que ver con lo funcional y que me parece muy importante también, una cosa no demerita a la otra, lo que me gusta rescatar es la parte artística cercana al diseño gráfico o la ilustración. Pero que inevitablemente convive con la parte funcional muchas veces. Justo lo que tiene el diseño es la capacidad de interrelacionar las otras disciplinas, creo que a veces nos puede dar la sensación de que la fotografía puede convivir en sí misma, pero el diseño tiene esa capacidad de hilar distintas disciplinas para hacer cosas nuevas.

—¿Qué papel juega la comunicación en el diseño gráfico?

—Es fundamental porque el mensaje siempre está. Aunque no se limita al diseño, creo que en el arte en general hay una intensión de transmitir una idea, una sensación, un mensaje. Para mí es fundamental aprovechar esta profesión para decir algo, en ocasiones somos el interlocutor de alguien más, pero hay veces que yo puedo transmitir mis propias ideas.

En el trabajo del Dr. Alderete sobresalen algunos de los carteles que ha hecho para darle vida a la promoción del FIC UNAM 2016, el Vive Latino 2012 o el arte de los discos: Jamón del medio de Andrés Calamaro, La luz del Ritmo, de Los Fabulosos Cadillacs y Cumbia Salvaje, de Sonido Gallo Negro, banda de la que también forma parte. Su trabajo ya tiene sello propio, él lo llama “pop”, porque usa imágenes de la “cultura basura”, de películas de la ciencia ficción de la década de 1950, la lucha libre o la música para hacer sus diseños. Fue en este terreno de experimentación que tuvo cabida la cultura popular mexicana.

— ¿Cómo has ido creando tu estilo?

—Bebí de muchas fuentes, incluso de muchas que no tienen que ver con el diseño. La música es una fuerte influencia en mi trabajo, sí mi formación como diseñador gráfico, por más que me costó muchas discusiones, fue una formación racional funcionalista.

El hecho de estar en los dos extremos de Latinoamérica me ha hecho aprender un poco a mirar hacia lo que somos nosotros. Tenía muchas discusiones durante mis años de la universidad, porque no la pasábamos mirando a Europa y está bien porque hay fundamentos que van más allá de las fronteras y de los lugares, pero después había un montón de otras cosas que yo veía que eran muy distintas a lo que sucedía en Europa. Estamos en Latinoamérica que tiene una identidad muy fuerte y muy clara en muchos aspectos, pero que en aquellos años no se veía reflejada en el diseño. Ahí fue en donde metí mi trabajo más personal.

—¿Crees que ya hay cimientos en el diseño que se hace en América Latina?

— Creo que hay una consciencia de quiénes somos viviendo en Latinoamérica, un poco de donde vienen nuestras influencias. No sé si son cimientos fuertes, porque en Latinoamérica la carrera es un poco joven si la comparamos con Europa, pero sí creo que hay una conciencia y un interés de un gran sector de la comunidad de diseñadores para mirarnos a nosotros mismos y aprender de ello. Por supuesto, la herencia de la escuela europea está siempre presente. Hace unos años Felipe Taborda de Brasil realizó una publicación en donde rescató a los diseñadores gráficos más importantes de Latinoamérica desde 1960 hasta la actualidad. Esta publicación fue una gran ventana para que Europa viera que acá también están sucediendo cosas, no desde ahora sino desde hace mucho tiempo.

Hasta el momento el Dr. Alderete ha publicado tres libros. Yo soy un don nadie (Black Cat Bones, 2008), en donde celebra sus primeros diez años en México. Cuatro años después publicó Sonorama (La caja de cerillos, 2012) y Otro yo (Acapulco Ediciones, 2012) una recopilación del trabajo del artista que ha colaborado para varias televisoras entre ellas, MTV, Nickelodeon, Canal Fox y Once TV. Aunado a este trabajo está su primer novela gráfica Black is Beltza (La caja de cerillos, 2014) que trabajó con el músico Fermín Muguruza.

—A la hora de hacer mi trabajo me muevo libremente. Entiendo al diseño como un todo, en donde conviven la ilustración o cualquier otra expresión artística. Por eso en la Galería Vértigo pueden convivir expresiones que tienen que ver con el cine, la literatura, la música, las artes gráficas o la fotografía. Creo que son manifestaciones que definen nuestra cultura y nunca las quisiera ver separadas.